Encuentro de Comunidades

Ved qué bueno es, qué grato convivir los hermanos unidos
Sal 133

La CAFA es una Comunidad de comunidades. Por eso cada trimestre nos reunimos, este toca desde hoy día 29 de abril hasta el 2 de mayo: Encuentro de Comunidades, el momento en que repasamos lo acordado en la Asamblea anterior y perfilamos lo que ya se ve que será necesario tratar en la siguiente. Todo ello en un alegre ambiente fraterno y celebrativo de acción de gracias por tanto don recibido.

Contamos con tu oración.

Mensaje del Coordinador para la Pascua 2022

¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
Lc 24, 1-12

Esta es la pregunta que nos interroga en la solemne Vigilia Pascual a todos los cristianos del mundo en esta noche, consagrada por todos los siglos, sellada por la memoria de las acciones de Dios en la historia, es una noche singular para la comunidad cristiana. En ella se reencuentran los fieles con una esperanza renovada, renacen los catecúmenos por el bautismo, los penitentes se encuentran la reconciliación, los cielos y la tierra se estremecen ante la novedad que les espera.
Un rumor corre desde siglos entre los creyentes, rumor que no se ha apagado aún. Es el testimonio de los que han descubierto que Dios salva, que libera, que hace una promesa de futuro a la humanidad con una alianza eterna. Este tiempo de Pascua celebra el compromiso adquirido por Dios de hacer caminar unidos al cielo y la tierra. Es el tiempo para estar despierto, en vela, nos invita a salir de la esclavitud, a reformar la estructura de este mundo de pecado y guerra, a celebrar la transformación de una humanidad nueva.
Como primicia de todo este proyecto salvador de Dios, Cristo ha resucitado. Jesús de Nazaret ha entrado ya en el futuro que aguarda a toda la humanidad, participa de la nueva creación, es el hombre nuevo creado en plenitud de vida y comunión. La celebración de la fe cristiana lo proclama Primogénito de entre los muertos, prenda de nuestra propia resurrección.
Cantemos con una vida renovada “un cántico nuevo a Dios”, que ilumina este tiempo santo con la gloria de la resurrección del Señor.

¡ALELUYA, ALELUYA!

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2022

Un años mas los cristianos de todas las confesiones estamos llamados a orar por esa unidad perdida. Unidad que nos lleve a, tras ver su estrella, ir a adorale.
El pueblo de Dios, guiado por pastores que no se merecía, mal alimentado en su fe, cayó, en lo que siempre sucede cuando no es atendido como Dios quiere, en la búsqueda de refugios artificiales como la superstición, el sentimentalismo religioso, las devociones vacías, la rutina esterilizante, consecuencias todas ellas de la ignorancia más radical.
Es el momento de recuperar al Resucitado como centro de nuestras comunidades, recordando que, al comienzo de todo, como desencadenante de nuestra fe, lo que encontramos no es una doctrina, una institución, un cuerpo moral o una liturgia, sino una experiencia: el encuentro con Jesús, crucificado por entregar su vida a la causa de los últimos, pero resucitado por Dios como fuente de vida y esperanza para todos.
Cuando se debilita esta comunión con el Resucitado, las comunidades cristianas corren el riesgo de centrarse en sí mismas, buscar sus propios intereses y sustituir, en definitiva, el cimiento ya puesto que es Cristo por otras realidades. Es posible entonces caer en lo que T. Lorenzen llama “la cautividad eclesiológica del Espíritu”.
Porque la diferencia es también algo que llevamos dentro. Es también lo que todavía no ha sido escuchado profundamente, mirado, acogido. Es una posibilidad por estrenar en la danza de la vida entendida como relación e interdependencia. Por tanto, la diversidad no es una amenaza para la comunión, sino justo su condición. Dios es una realidad viva en el arco iris de la humanidad y del cosmos y no una verdad estática encerrada en un dogma. Como afirma Paniker la verdad es siempre relacional y cada ser humano y cultura es una fuente ontónoma de auto comprensión. El mundo, la vida, el misterio en el que somos, nos movemos y existimos (Hch 17, 28) no puede ser completamente visto e interpretado a través de una única ventana.
En ninguna parte se construirá la vida tal como la quiere Dios si no es liberando a los pobres de su miseria. Ninguna confesión será bendecida por Dios sino busca justicia para ellos. Esto es buscar el reino de Dios: poner las religiones y los pueblos, a las culturas y las políticas, mirando hacia los últimos y trabajando por su dignidad.

ORACIÓN

Te pedimos, Señor, que manifiestes en nosotros la abundancia de tus misericordias y hagas desaparecer las divisiones entre los cristianos, para que tu Iglesia aparezca como signo luminoso ante los pueblos, y el mundo, iluminado por tu Espíritu, crea en el Cristo que nos enviaste. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén







2021-2022…

El Señor te bendiga y te guarde.
El Señor te muestre su rostro radiante y tenga piedad de ti.
El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz.

Num 6, 24-26

Estamos acabando el año viejo, un año cargado de acontecimientos, tanto en la vida social como la vida de cada uno. Acontecimientos con luces y sombras, con alegrías y tristezas… Todos y cada uno de nosotros hemos caminado por la senda de nuestra vida, hemos trabajado y hemos descansado…, nos hemos esforzado en el seguimiento de Jesucristo y hemos caído en la dejadez de la infidelidad… Ponemos ante Dios el camino recorrido, las personas con las que hemos compartido la vida… Por todo ello damos gracias a Dios y solicitamos su misericordia a nuestros fallos.
Hagamos desde mañana verdad y nosotros, en nuestro hogar, en nuestras relaciones con los demás, el dicho: “¡Año nuevo, vida nueva!”. Hombres y mujeres con sensibilidades nuevas ante las situaciones de dolor y de injusticia.

La Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas te desea un muy feliz año 2022

Mensaje de Navidad del Coordinador

… y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo
Mt 1, 1-25

Ha acabado el Adviento… Ha acabado la espera… A través de todo ese hermoso tiempo litúrgico la Iglesia nos ha dicho solo una cosa: ¡Viene el Salvador!, y el desierto se convertirá en vergel y la tierra manará leche y miel… Pero para que todo esto sea realidad la humanidad necesita creer. Creer de verdad en Jesús y su mensaje; como creyó María… El Señor está cerca para los que de verdad se lo crean.
Pero ¿cómo hemos transmitido los cristianos ese mensaje? Creo, personalmente, que no lo hemos hecho demasiado bien porque hemos conseguido llenar los grandes almacenes y supermercados y no las iglesias y templos.

En Belén no existía Guardia pretoriana ni policía armada a la puerta del lugar donde nació Jesús. El que llega entra, sin presentar pasaporte COVID, sin mascarilla. No hace falta anunciar la visita a redoble de tambores. Acerquémonos sencillamente, como uno de los pastores.
A los aprendices de buscador, que somos nosotros, se nos da una pista: Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (Lc 2, 12). Ahora no lo busquemos en Belén. En primer lugar, lo encontramos donde se celebra con gozo su nacimiento, especialmente en los distintos cultos de Navidad.
El niño que ha nacido se nos hace presente, además, en el que habita en la chabola, en el que acampa en un centro de acogida o pasa la noche al raso; en el que rescatan de una patera a punto de naufragar. No lo busquemos en las cenas en hoteles de cinco estrellas. Ahí no es su lugar.
Vayamos a donde está Jesús ahora. Llevémosle la ración de amor que el mundo le niega. Nos indica con precisión la identidad: el maltratado por una sociedad sin corazón, que deja tirados en el camino a los “no rentables”, a los sobrantes.
Salgamos de nuestra comodidad. A pocos metros nos toparemos con Jesús en este día. Está demasiado visible su rostro triste, desesperanzado, aunque nos empeñemos en plantar su tienda en la periferia del mundo, de la ciudad, del barrio. Si lo encontramos, debemos leer la alegría de la primera Navidad. No nos contentemos con hacerlo feliz solo en este día. Pensemos en el mañana.

ORACION

En esta noche Santa, cantamos a una sola voz:”¡Gloria en lo más alto a Dios y en la tierra paz a los hombres que la ama!”. Ilumina, Señor, a quienes caminan por tinieblas de muerte, para que celebren con nosotros el nacimiento del es “Luz para todos los pueblos” y “Príncipe de la paz”. Haz que tu amor alcance el corazón de los habitantes hasta tierra cómo y los llene de paz y felicidad. En nombre de todos y para todos: ¡Feliz Navidad!

La Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas os desea una muy feliz y santa Navidad