In memoriam

José Ortega Pérez
1972-2021

Id a José
Gn 41, 55

Hoy hace un año que nuestro hermano José pasó de este mundo al Padre. Un año que la CAFA ha intentado peregrinar y vivir la Voluntad de Dios con la certeza de tener en el cielo un buen intercesor que siempre nos demostró su cariño fraterno mientras vivía.
Un año de acción de gracias por tanto y tanto recibido, por tanto y tanto recuerdo, por tanto y tanto ejemplo de vida cristiana y sacerdotal imborrable entre los que formamos esta porción del Pueblo de Dios.

Hoy es día grande en la CAFA, «día de manteles blancos» que diría mi madre. Por eso quiero compartir contigo una confidencia: poco menos de un mes antes de su muerte, con motivo del XI aniversario de su ordenación comentábamos y tarareamos esta canción que te dejo en video y que tanto le gustaba. Hoy, José, vuelve a sonar para ti, para la CAFA, para esa Comunidad de CAFA Toledo y para cuantos compartís y celebráis con nosotros y nosotras.

Señor, luz de tu pueblo y pastor de la humanidad, que dentro de la Iglesia, has confiado a José Ortega Pérez la misión de apacentar a tu pueblo con su predicación y de iluminarlo con su vida y ejemplo, concédenos, por su intercesión, guardar integro el don de la fe que nos legó su palabra y seguir el camino que nos marcó su ejemplo.
Por Jesucristo nuestro Señor

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Encuentro de Comunidades

Ved qué bueno es, qué grato convivir los hermanos unidos
Sal 133

La CAFA es una Comunidad de comunidades. Por eso cada trimestre nos reunimos, este toca desde hoy día 29 de abril hasta el 2 de mayo: Encuentro de Comunidades, el momento en que repasamos lo acordado en la Asamblea anterior y perfilamos lo que ya se ve que será necesario tratar en la siguiente. Todo ello en un alegre ambiente fraterno y celebrativo de acción de gracias por tanto don recibido.

Contamos con tu oración.

Mensaje del Coordinador para la Pascua 2022

¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
Lc 24, 1-12

Esta es la pregunta que nos interroga en la solemne Vigilia Pascual a todos los cristianos del mundo en esta noche, consagrada por todos los siglos, sellada por la memoria de las acciones de Dios en la historia, es una noche singular para la comunidad cristiana. En ella se reencuentran los fieles con una esperanza renovada, renacen los catecúmenos por el bautismo, los penitentes se encuentran la reconciliación, los cielos y la tierra se estremecen ante la novedad que les espera.
Un rumor corre desde siglos entre los creyentes, rumor que no se ha apagado aún. Es el testimonio de los que han descubierto que Dios salva, que libera, que hace una promesa de futuro a la humanidad con una alianza eterna. Este tiempo de Pascua celebra el compromiso adquirido por Dios de hacer caminar unidos al cielo y la tierra. Es el tiempo para estar despierto, en vela, nos invita a salir de la esclavitud, a reformar la estructura de este mundo de pecado y guerra, a celebrar la transformación de una humanidad nueva.
Como primicia de todo este proyecto salvador de Dios, Cristo ha resucitado. Jesús de Nazaret ha entrado ya en el futuro que aguarda a toda la humanidad, participa de la nueva creación, es el hombre nuevo creado en plenitud de vida y comunión. La celebración de la fe cristiana lo proclama Primogénito de entre los muertos, prenda de nuestra propia resurrección.
Cantemos con una vida renovada “un cántico nuevo a Dios”, que ilumina este tiempo santo con la gloria de la resurrección del Señor.

¡ALELUYA, ALELUYA!

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2022

Un años mas los cristianos de todas las confesiones estamos llamados a orar por esa unidad perdida. Unidad que nos lleve a, tras ver su estrella, ir a adorale.
El pueblo de Dios, guiado por pastores que no se merecía, mal alimentado en su fe, cayó, en lo que siempre sucede cuando no es atendido como Dios quiere, en la búsqueda de refugios artificiales como la superstición, el sentimentalismo religioso, las devociones vacías, la rutina esterilizante, consecuencias todas ellas de la ignorancia más radical.
Es el momento de recuperar al Resucitado como centro de nuestras comunidades, recordando que, al comienzo de todo, como desencadenante de nuestra fe, lo que encontramos no es una doctrina, una institución, un cuerpo moral o una liturgia, sino una experiencia: el encuentro con Jesús, crucificado por entregar su vida a la causa de los últimos, pero resucitado por Dios como fuente de vida y esperanza para todos.
Cuando se debilita esta comunión con el Resucitado, las comunidades cristianas corren el riesgo de centrarse en sí mismas, buscar sus propios intereses y sustituir, en definitiva, el cimiento ya puesto que es Cristo por otras realidades. Es posible entonces caer en lo que T. Lorenzen llama “la cautividad eclesiológica del Espíritu”.
Porque la diferencia es también algo que llevamos dentro. Es también lo que todavía no ha sido escuchado profundamente, mirado, acogido. Es una posibilidad por estrenar en la danza de la vida entendida como relación e interdependencia. Por tanto, la diversidad no es una amenaza para la comunión, sino justo su condición. Dios es una realidad viva en el arco iris de la humanidad y del cosmos y no una verdad estática encerrada en un dogma. Como afirma Paniker la verdad es siempre relacional y cada ser humano y cultura es una fuente ontónoma de auto comprensión. El mundo, la vida, el misterio en el que somos, nos movemos y existimos (Hch 17, 28) no puede ser completamente visto e interpretado a través de una única ventana.
En ninguna parte se construirá la vida tal como la quiere Dios si no es liberando a los pobres de su miseria. Ninguna confesión será bendecida por Dios sino busca justicia para ellos. Esto es buscar el reino de Dios: poner las religiones y los pueblos, a las culturas y las políticas, mirando hacia los últimos y trabajando por su dignidad.

ORACIÓN

Te pedimos, Señor, que manifiestes en nosotros la abundancia de tus misericordias y hagas desaparecer las divisiones entre los cristianos, para que tu Iglesia aparezca como signo luminoso ante los pueblos, y el mundo, iluminado por tu Espíritu, crea en el Cristo que nos enviaste. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén







2021-2022…

El Señor te bendiga y te guarde.
El Señor te muestre su rostro radiante y tenga piedad de ti.
El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz.

Num 6, 24-26

Estamos acabando el año viejo, un año cargado de acontecimientos, tanto en la vida social como la vida de cada uno. Acontecimientos con luces y sombras, con alegrías y tristezas… Todos y cada uno de nosotros hemos caminado por la senda de nuestra vida, hemos trabajado y hemos descansado…, nos hemos esforzado en el seguimiento de Jesucristo y hemos caído en la dejadez de la infidelidad… Ponemos ante Dios el camino recorrido, las personas con las que hemos compartido la vida… Por todo ello damos gracias a Dios y solicitamos su misericordia a nuestros fallos.
Hagamos desde mañana verdad y nosotros, en nuestro hogar, en nuestras relaciones con los demás, el dicho: “¡Año nuevo, vida nueva!”. Hombres y mujeres con sensibilidades nuevas ante las situaciones de dolor y de injusticia.

La Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas te desea un muy feliz año 2022