Mensaje del Coordinador para la Pascua 2022

¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
Lc 24, 1-12

Esta es la pregunta que nos interroga en la solemne Vigilia Pascual a todos los cristianos del mundo en esta noche, consagrada por todos los siglos, sellada por la memoria de las acciones de Dios en la historia, es una noche singular para la comunidad cristiana. En ella se reencuentran los fieles con una esperanza renovada, renacen los catecúmenos por el bautismo, los penitentes se encuentran la reconciliación, los cielos y la tierra se estremecen ante la novedad que les espera.
Un rumor corre desde siglos entre los creyentes, rumor que no se ha apagado aún. Es el testimonio de los que han descubierto que Dios salva, que libera, que hace una promesa de futuro a la humanidad con una alianza eterna. Este tiempo de Pascua celebra el compromiso adquirido por Dios de hacer caminar unidos al cielo y la tierra. Es el tiempo para estar despierto, en vela, nos invita a salir de la esclavitud, a reformar la estructura de este mundo de pecado y guerra, a celebrar la transformación de una humanidad nueva.
Como primicia de todo este proyecto salvador de Dios, Cristo ha resucitado. Jesús de Nazaret ha entrado ya en el futuro que aguarda a toda la humanidad, participa de la nueva creación, es el hombre nuevo creado en plenitud de vida y comunión. La celebración de la fe cristiana lo proclama Primogénito de entre los muertos, prenda de nuestra propia resurrección.
Cantemos con una vida renovada “un cántico nuevo a Dios”, que ilumina este tiempo santo con la gloria de la resurrección del Señor.

¡ALELUYA, ALELUYA!

Anuncio publicitario

Palabras del Coordinador ante el conflicto Rusia-Ucrania

Esta mañana nos despertábamos con las terribles imágenes de Rusia bombardeando Ucrania. Una vez mas los organismos internacionales no han podido frenar lo que, desde días, nos preocupaba y no queríamos creer que podía llegar.
Hemos elevado oraciones y plegarias al Dios de la paz, pero aun así las armas han hablado y siguen hablando callando el grito unánime de “Nunca más la guerra”.
Los cristianos, de la confesión que sea, debemos seguir pidiendo al Señor que convierta esos corazones de piedra en corazones de carne (Ez 11, 19).

VENGA A NOSOTROS TU REINO

Mensaje de Navidad del Coordinador

… y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo
Mt 1, 1-25

Ha acabado el Adviento… Ha acabado la espera… A través de todo ese hermoso tiempo litúrgico la Iglesia nos ha dicho solo una cosa: ¡Viene el Salvador!, y el desierto se convertirá en vergel y la tierra manará leche y miel… Pero para que todo esto sea realidad la humanidad necesita creer. Creer de verdad en Jesús y su mensaje; como creyó María… El Señor está cerca para los que de verdad se lo crean.
Pero ¿cómo hemos transmitido los cristianos ese mensaje? Creo, personalmente, que no lo hemos hecho demasiado bien porque hemos conseguido llenar los grandes almacenes y supermercados y no las iglesias y templos.

En Belén no existía Guardia pretoriana ni policía armada a la puerta del lugar donde nació Jesús. El que llega entra, sin presentar pasaporte COVID, sin mascarilla. No hace falta anunciar la visita a redoble de tambores. Acerquémonos sencillamente, como uno de los pastores.
A los aprendices de buscador, que somos nosotros, se nos da una pista: Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (Lc 2, 12). Ahora no lo busquemos en Belén. En primer lugar, lo encontramos donde se celebra con gozo su nacimiento, especialmente en los distintos cultos de Navidad.
El niño que ha nacido se nos hace presente, además, en el que habita en la chabola, en el que acampa en un centro de acogida o pasa la noche al raso; en el que rescatan de una patera a punto de naufragar. No lo busquemos en las cenas en hoteles de cinco estrellas. Ahí no es su lugar.
Vayamos a donde está Jesús ahora. Llevémosle la ración de amor que el mundo le niega. Nos indica con precisión la identidad: el maltratado por una sociedad sin corazón, que deja tirados en el camino a los “no rentables”, a los sobrantes.
Salgamos de nuestra comodidad. A pocos metros nos toparemos con Jesús en este día. Está demasiado visible su rostro triste, desesperanzado, aunque nos empeñemos en plantar su tienda en la periferia del mundo, de la ciudad, del barrio. Si lo encontramos, debemos leer la alegría de la primera Navidad. No nos contentemos con hacerlo feliz solo en este día. Pensemos en el mañana.

ORACION

En esta noche Santa, cantamos a una sola voz:”¡Gloria en lo más alto a Dios y en la tierra paz a los hombres que la ama!”. Ilumina, Señor, a quienes caminan por tinieblas de muerte, para que celebren con nosotros el nacimiento del es “Luz para todos los pueblos” y “Príncipe de la paz”. Haz que tu amor alcance el corazón de los habitantes hasta tierra cómo y los llene de paz y felicidad. En nombre de todos y para todos: ¡Feliz Navidad!

La Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas os desea una muy feliz y santa Navidad

Mensaje de Pascua del Coordinador

¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado?
Ha resucitado. No esta aquí

Mc 16, 1-7

Fe • Esperanza • Amor. Esas tres poderosas palabras, las tres virtudes teologales, se destacan para nosotros en este Día de Pascua. El mundo que conocimos al comienzo de la Cuaresma no es el mundo del que somos testigos al comienzo del Tiempo Pascual. El llamado al arrepentimiento ahora se combina con el llamado a la fe: la fe en Aquel que es el Conquistador de la muerte y el Dador de la vida.
Angustiadas, asustadas, ansiosas, desconcertadas, las mujeres que fueron a la Tumba temprano en la mañana del primer día enfrentaron un mundo diferente, una vida diferente a la que habían celebrado solo una semana antes con la entrada triunfal de su Señor en La ciudad santa. Ahora yacía en una tumba prestada; Su cuerpo crucificado preparado apresuradamente a para el entierro antes del sábado. ¿Qué traería mañana? ¿Qué sería de sus vidas?
Y cuando miraron, vieron que la piedra había sido retirada; porque era muy grande. Y entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una larga prenda blanca; y tenían miedo Y él les dijo: No os asustéis; sé que buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Pero ha resucitado, ya no está aquí (Mc 16, 4-6).
En un mundo turbulento y lleno de problemas, Jesús había venido con un mensaje de fe, esperanza y amor. Una y otra vez, consoló a los que acudieron a Él con las simples palabras: “No os asustéis”. En nuestro propio mundo turbulento de hoy, ante una pandemia, enfermedad y muerte, Jesús continúa consolándose y consolándose con las palabras: “No os asustéis”. Y como podemos, continuamos ofreciendo el mensaje del Evangelio de fe, esperanza y amor.
Aunque no podemos reunirnos en la Octava de Pascua, aún podemos dar testimonio de nuestra fe de Pascua. A través de la tecnología moderna, celebramos la alegría de la resurrección. A través de la comunicación moderna, llegamos a los que tienen miedo, a los que están aislados, a los que están enfermos, con el mensaje del poder sanador y la presencia amorosa de Cristo. Y para aquellos que han perdido seres queridos, ofrecemos nuestras oraciones y condolencias.
Las palabras de Jesús a sus discípulos, cuando se volvió hacia Jerusalén para enfrentar su pasión, se destacan en este día de Pascua: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones. Voy a preparar un lugar. Volveré y os tomaré conmigo, para que donde este yo estéis también vosotros (Jn 14, 1-3). La nuestra es una fe de Pascua; somos un pueblo de Pascua. Profesamos nuestra fe en Jesucristo, crucificado y resucitado. A medida que participamos en el cuidado de los demás y en el bienestar de nuestras comunidades, lo hacemos con fe, esperanza y amor.
En medio de esta pandemia mundial que no terminamos de quitarnos de encima, os envío mis oraciones por una Pascua alegre y llena de esperanza. Como pueblo de fe, os recuerdo a todos la promesa de nuestro Señor a sus apóstoles de que su Iglesia perduraría y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mt 16, 18b). Superaremos las dificultades. Seguiremos fuertes en la fe; dando gracias a Dios por su amor inestimable en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo; por los medios de gracia y por la esperanza de gloria.

Feliz Pascua de Resurrección. Aleluya, Aleluya

Mensaje del Coordinador para la Cuaresma 2021

Conviértete y cree en el Evangelio
Mc 1, 15

Con estas palabras se nos signa con las cenizas al comienzo de la Cuaresma y se nos propone el camino de la conversión. Pero la sola palabra conversión es muy amplia ya que tenemos que convertirnos toda la vida. La Cuaresma por ser un momento fuerte de gracia, pero acotado en el tiempo, nos permite con esa misma gracia poder transformar algo en nuestra vida cristiana. Esto es posible ocupándonos en ello y confiando en la gracia del Señor. Lo que expresamos no es algo instantáneo sino un proceso. Por ello este tiempo es un excelente punto de reflexión y oración. Es como cocinar a fuego lento. La conversión requiere disciplina y tiempo. Es una propuesta necesaria que podemos realizar como un ejercicio que nos proponemos todas las semanas y tal vez cada día acompañados de la lectura y meditación de la Palabra.
Dice el Profeta Joel: Vuelvan a mí de todo corazón… La Cuaresma como tiempo de conversión es un volvernos a Dios. Volver a Dios con nuestras cargas y las de los otros, volver en nuestro camino requiere pararse y comenzar a desandar el camino. A veces volverse del camino ayuda a descansar, a encontrarnos con otros, a preguntar, a pedir ayuda… Otro modo será un volvernos de nuestras actitudes duras en la familia, la falta de respeto, de escucha, de diálogo, de comprensión, de cariño y afecto, de paciencia con los niños y adolescentes, faltas de perdón, de cercanía… Desandar el camino de nuestro egoísmo, comodidad, distancias, tibieza, sequedad… volver a Dios con la confianza de que Él nos puede sacar de la inercia, de la falta de creatividad para el bien, de estar ya instalados, de sentirnos más que otros, de haber ganado un lugar, de aferrarme a mis esquemas o mis “logros”. Jesús puede regalarnos de vuelta su gracia pues es: el camino, la verdad y la vida. Volvernos como comunidad eclesial de nuestras posturas rígidas y tajantes para volver a ser el “cacharro frágil” en manos del alfarero; a la misión en cuerpo que nos libra del individualismo estéril, a la confiada oración en común que renueva nuestro fervor que apostando al tiempo de Dios, nos aleja del inmediatismo ansioso.

Oración

Haz, Señor, que en estos día de Cuaresma que hoy comenzamos sea yo más sensible a tu gracia, a tu perdon, a tu misericordía, y que con los dones que me has otorgado haga yo un poco más felices a mis hermanos.
Amén