Mensaje del Coordinador para la Pascua 2022

¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
Lc 24, 1-12

Esta es la pregunta que nos interroga en la solemne Vigilia Pascual a todos los cristianos del mundo en esta noche, consagrada por todos los siglos, sellada por la memoria de las acciones de Dios en la historia, es una noche singular para la comunidad cristiana. En ella se reencuentran los fieles con una esperanza renovada, renacen los catecúmenos por el bautismo, los penitentes se encuentran la reconciliación, los cielos y la tierra se estremecen ante la novedad que les espera.
Un rumor corre desde siglos entre los creyentes, rumor que no se ha apagado aún. Es el testimonio de los que han descubierto que Dios salva, que libera, que hace una promesa de futuro a la humanidad con una alianza eterna. Este tiempo de Pascua celebra el compromiso adquirido por Dios de hacer caminar unidos al cielo y la tierra. Es el tiempo para estar despierto, en vela, nos invita a salir de la esclavitud, a reformar la estructura de este mundo de pecado y guerra, a celebrar la transformación de una humanidad nueva.
Como primicia de todo este proyecto salvador de Dios, Cristo ha resucitado. Jesús de Nazaret ha entrado ya en el futuro que aguarda a toda la humanidad, participa de la nueva creación, es el hombre nuevo creado en plenitud de vida y comunión. La celebración de la fe cristiana lo proclama Primogénito de entre los muertos, prenda de nuestra propia resurrección.
Cantemos con una vida renovada “un cántico nuevo a Dios”, que ilumina este tiempo santo con la gloria de la resurrección del Señor.

¡ALELUYA, ALELUYA!

Mensaje de Pascua del Coordinador

¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado?
Ha resucitado. No esta aquí

Mc 16, 1-7

Fe • Esperanza • Amor. Esas tres poderosas palabras, las tres virtudes teologales, se destacan para nosotros en este Día de Pascua. El mundo que conocimos al comienzo de la Cuaresma no es el mundo del que somos testigos al comienzo del Tiempo Pascual. El llamado al arrepentimiento ahora se combina con el llamado a la fe: la fe en Aquel que es el Conquistador de la muerte y el Dador de la vida.
Angustiadas, asustadas, ansiosas, desconcertadas, las mujeres que fueron a la Tumba temprano en la mañana del primer día enfrentaron un mundo diferente, una vida diferente a la que habían celebrado solo una semana antes con la entrada triunfal de su Señor en La ciudad santa. Ahora yacía en una tumba prestada; Su cuerpo crucificado preparado apresuradamente a para el entierro antes del sábado. ¿Qué traería mañana? ¿Qué sería de sus vidas?
Y cuando miraron, vieron que la piedra había sido retirada; porque era muy grande. Y entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una larga prenda blanca; y tenían miedo Y él les dijo: No os asustéis; sé que buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Pero ha resucitado, ya no está aquí (Mc 16, 4-6).
En un mundo turbulento y lleno de problemas, Jesús había venido con un mensaje de fe, esperanza y amor. Una y otra vez, consoló a los que acudieron a Él con las simples palabras: “No os asustéis”. En nuestro propio mundo turbulento de hoy, ante una pandemia, enfermedad y muerte, Jesús continúa consolándose y consolándose con las palabras: “No os asustéis”. Y como podemos, continuamos ofreciendo el mensaje del Evangelio de fe, esperanza y amor.
Aunque no podemos reunirnos en la Octava de Pascua, aún podemos dar testimonio de nuestra fe de Pascua. A través de la tecnología moderna, celebramos la alegría de la resurrección. A través de la comunicación moderna, llegamos a los que tienen miedo, a los que están aislados, a los que están enfermos, con el mensaje del poder sanador y la presencia amorosa de Cristo. Y para aquellos que han perdido seres queridos, ofrecemos nuestras oraciones y condolencias.
Las palabras de Jesús a sus discípulos, cuando se volvió hacia Jerusalén para enfrentar su pasión, se destacan en este día de Pascua: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones. Voy a preparar un lugar. Volveré y os tomaré conmigo, para que donde este yo estéis también vosotros (Jn 14, 1-3). La nuestra es una fe de Pascua; somos un pueblo de Pascua. Profesamos nuestra fe en Jesucristo, crucificado y resucitado. A medida que participamos en el cuidado de los demás y en el bienestar de nuestras comunidades, lo hacemos con fe, esperanza y amor.
En medio de esta pandemia mundial que no terminamos de quitarnos de encima, os envío mis oraciones por una Pascua alegre y llena de esperanza. Como pueblo de fe, os recuerdo a todos la promesa de nuestro Señor a sus apóstoles de que su Iglesia perduraría y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mt 16, 18b). Superaremos las dificultades. Seguiremos fuertes en la fe; dando gracias a Dios por su amor inestimable en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo; por los medios de gracia y por la esperanza de gloria.

Feliz Pascua de Resurrección. Aleluya, Aleluya

Mensaje de Pascua del Coordinador


¡Tenía que resucitar!
Jn 20, 1-9

En Cristo, Dios Padre pone a Jesús en pie. Eso significa anástasis (resurrección en griego): «puesta en pie». Y, con él, a toda a creación, llamada a la vida sin final para siempre. Esta buena noticia, la de que Dios vence a la muerte y todo lo mortecino, se convierte en explosión de alegría y se arraiga con fuerza en nuestro corazón, transformándose en una paz serena ante las dificultades, problemas, sufrimientos, enfermedades y muertes de cada día: ¡Dios no defrauda las esperanzas de los que lo invocamos como Padre!

Pidamos al Señor ver y creer. No existen los milagros, sino los signos, como los llama el evangelista Juan, y con razón. Sólo ve quien quiere creer, y quien ama mucho. Como la Magdalena, como Pedro y el discípulo amado. Mirar la creación, la primavera que florece año tras año, la sonrisa inocente de los niños, la ternura de la madre, la paciencia del abuelo… y ver al Señor detrás de todo…

¡Hoy es un día de fiesta! De celebrar en Comunidad, con la familia, con los amigos, vecinos. la vida a manos llenas que Dios nos regala en Jesús. Dejar que una gran sonrisa ilumine nuestro rostro y la vida apagada y triste de los que necesitan una inyección de esperanza.

La Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas te desea una Pascua de Resurrección viva y fecunda.

¡Aleluya, Aleluya!

 

Gracias, Señor, por la IV Asamblea de Comunidades

descarga
… y contaron cuanto Dios
había hecho por medio de ellos.
Hch 15, 1-6

Confío en ti, mi Dios.
Confío en el rostro bondadoso que nos ha mostrado Jesús de ti.
Te amo porque eres un Dios que quieres una humanidad más humana, más libre de todo lo que impide hacer realidad tu sueño.
Te agradezco que cuentes conmigo para ser señal de tu bondad.
Te alabo porque me llamas a hacer grandes maravillas, gestos nuevos llenos de imaginación y bondad a favor de mis hermanos.
Gestos que manifiesten aquí y ahora tu corazón de Padre del Cielo.