Carta del Coordinador en funciones con motivo de la Pascua de Resurrección.

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Él había de resucitar de entre los muertos.
Jn 20, 1-9

Queridas cristianas y cristianos:

¡Verdaderamente ha resucitado el Señor! ¡Aleluya! Es la gran noticia que resuena en los oídos y el corazón de toda la cristiandad.

En la Iglesia primitiva, la Pascua marcaba la mitad del año litúrgico. Los cristianos celebraban durante cincuenta días la resurrección del Señor. Fascinados, cantaban continuamente el Aleluya de Pascua. Y al cantar plasmaban su dicha porque el amor había vencido a la muerte, porque a través de la Resurrección ya formamos parte d la Gloria de Jesucristo.

El camino de Resurrección que recorremos durante la Pascua es un camino con cada vez más vida, más libertad y más dicha. Y, conforme lo celebramos,vamos entrando en contacto con ls posibilidades que Dios nos ha regalado.

Somos la humanidad de la Resurrección. Estamos presentes en el corazón del mundo como testigos de la vida en las periferias. Allí, en las situaciones frágiles, entre las zarzas, recogemos los frutos de la esperanza.
Los relatos del Sepulcro y de la Resurrección son flores de nuestra espiritualidad. Dediquemos tiempo para interiorizarlos y convertirlos en el centro de nuestra vida.

Si en nuestra vida incluimos en lugar de excluir, sumamos en lugar de restar y multiplicamos en lugar de dividir, entonces nos vamos acercando a Dios y dejamos de lado los becerros de oro (Ex 32, 7-14) que nos garantizan nuestras seguridades y nos hacen creer que nuestra vida es más valiosa que la de las demás personas

Que este «nuevo camino» también se convierta para ti en un camino de resurrección, en un camino en el que abras paso hacia la libertad y la dicha de la Resurrección.

Feliz Pascua de Resurrección.